En las calles de México, encontrar un taller de reparación de zapatos, piel y cuero es cada vez más raro, y no es sólo una percepción, es una estadística. En 2017, había más de 117 mil zapateros en el país, en 2025 son 54 mil, menos de la mitad en sólo ocho años. La profesión ha dejado de ser atractiva para los jóvenes, el zapatero promedio tiene 45 años, trabaja 42 horas a la semana y gana apenas 5 mil pesos al mes.
Este declive es síntoma de un cambio cultural impulsado por el libre comercio, dejamos de reparar para comprar nuevo. Entre 2015 y 2025, la cantidad de reparadores de calzado, cuero y piel disminuyó en 17.5%, equivalente a más de 2 mil 514, esto ante la masiva importación de calzado asiático barato y la falta de interés de las nuevas generaciones en el oficio.
En una década nuestro país duplicó la importación de calzado, al pasar de mil millones de dólares a más de 2 mil millones, cifra récord. El 87.3% de estos zapatos provienen de Asia (Vietnam, Indonesia y China), suele ser calzado deportivo o sintético, diseñado para ser desechable.
El impacto también puede verse geográficamente, en 686 municipios del país disminuyeron los negocios de reparación de calzado, piel y cuero, destacan:
- Guadalajara, Jalisco (-123)
- Iztapalapa, CDMX (-90)
- Puebla, Puebla (-82)
- León, Guanajuato (-81)
- Nezahualcóyotl, EDOMEX (-73)
Incluso, en 146 municipios sólo es un recuerdo, el oficio desapareció como en los casos de San José Ayuquila, Oaxaca (-16), Santiago Ayuquililla, Oaxaca (-4) y San Juan de los Lagos, Jalisco (-4).
No todo está perdido, 426 municipios un ligero repunte de este tipo de negocios, entre ellos:
- Tampico, Tamaulipas (+16)
- Papantla, Veracruz (+16)
- Huimanguillo, Tabasco (+13)
- San Cristóbal de las Casas, Chiapas (+12)
De continuar la tendencia (bajos salarios + importación masiva), el zapatero de barrio podría convertirse en un recuerdo o en un servicio de lujo, dejando de ser un oficio de barrio.


